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Del sistema lineal a la economía circular: 
¿cómo las empresas pueden transformar el problema de los residuos en una oportunidad?

Según estimaciones internacionales, la generación mundial de residuos sólidos urbanos supera los 2 mil millones de toneladas al año, y diversos análisis del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) advierten que las ciudades del mundo podrían producir hasta 7 a 10 mil millones de toneladas de residuos anualmente si se consideran todos los flujos urbanos a nivel global.

Hoy, ante la crisis climática, las regulaciones ambientales, la presión de los consumidores y los cambios en los mercados internacionales, las empresas tienen una oportunidad estratégica: dejar atrás el sistema lineal y avanzar hacia la economía circular. Esto no es solo una tendencia global; en Chile está directamente vinculada a normativas como la Ley REP, los reportes ESG, la Ley Marco de Cambio Climático y las metas de carbono neutral.

Este artículo explica por qué el sistema actual está fallando y cómo las empresas pueden dar pasos concretos hacia un modelo circular más eficiente, competitivo y sostenible.

1. El problema: un sistema lineal que genera residuos desde el diseño

En el sistema lineal tradicional, la secuencia es simple:

extraer → producir → consumir → desechar

Pero cada etapa genera residuos. Desde el diseño de productos, la meta ha sido producir mucho para vender mucho, sin considerar qué ocurre después. Esto ha llevado incluso a prácticas como la obsolescencia programada, donde los productos se fabrican para fallar, obligando a volver a comprar. 

Este ciclo tiene costos ambientales y económicos enormes:

  • La extracción de materias primas destruye paisajes y ecosistemas.
  • El transporte global contamina más de lo que solemos creer: los 15 barcos mercantes más grandes del mundo contaminan más que la mitad de los autos del planeta
  • Las fábricas siguen utilizando métodos altamente contaminantes.
  • Los consumidores descartan productos sin considerar su origen o fin de vida.

Y al final de esta cadena, cuando todo se convierte en basura, el sistema apenas tiene capacidad para recuperar una fracción mínima.

2. La situación es insostenible (para el planeta y para las empresas)

A nivel global, la presión humana sobre los ecosistemas está llevando a una pérdida acelerada de biodiversidad. En Chile, según el Ministerio del Medio Ambiente, más de 1.140 especies nativas están actualmente en categoría de amenaza, y más de 60 se encuentran en peligro crítico, lo que evidencia el nivel de deterioro de los ecosistemas y la urgencia de cambiar la forma en que producimos y gestionamos nuestros residuos.

Los residuos postconsumo y la sobreexplotación de recursos están llevando a las empresas a enfrentar:

  • Riesgos operacionales: Escasez de agua, interrupciones de suministro, aumento del costo de materiales.
  • Riesgos regulatorios: Normativas como la Ley REP exigen trazabilidad, reportes, metas y gestión responsable.
  • Riesgos reputacionales: Consumidores, inversionistas y comunidades exigen transparencia y sostenibilidad.
  • Riesgos financieros: Más residuos = más costo de disposición y menor eficiencia.

 3. ¿Qué es la economía circular y por qué importa?

La economía circular cambia la lógica:

diseñar → reutilizar → reparar → reciclar → mantener materiales en uso

En lugar de pensar en “producir mucho”, el enfoque es producir mejor:

  • Ahorrando materiales
  • Minimizando extracción
  • Diseñando para reparar y actualizar
  • Reutilizando residuos como insumos
  • Incorporando energías renovables
  • Extendiendo la vida útil de productos
 

Cuando los productos se diseñan desde el origen para ser reutilizados, reparados o reciclados, se puede reducir de manera significativa la generación de residuos y facilitar su incorporación a nuevos ciclos.

Este modelo permite:

  • Reducir la presión sobre las materias primas, al reutilizar materiales y extender la vida útil de los productos.
  • Disminuir costos logísticos y energéticos, gracias a procesos más eficientes y al uso de materiales circulares.
  • Mejorar la competitividad mediante productos diseñados para durar más, repararse y reciclarse.
  • Aprovechar residuos como recursos, transformándolos en insumos para otros procesos o subproductos con valor (por ejemplo, la recuperación de nutrientes desde aguas residuales para producir fertilizantes).
 

4. ¿Qué pueden hacer hoy las empresas para avanzar hacia la economía circular? 

La transición hacia la economía circular no ocurre de un día para otro, pero las empresas pueden comenzar con pasos concretos que generan impacto real en costos, eficiencia y cumplimiento normativo.
Estos son los pilares para avanzar:

a) Integrar el ecodiseño en productos y procesos

Pensar los productos desde su origen permite reducir residuos antes de que existan.
Esto implica:

  • Seleccionar materiales reciclables o de menor impacto.
  • Diseñar para reparar, actualizar y reutilizar.
  • Evitar mezclas o componentes que dificultan el reciclaje.
  • Simplificar envases y priorizar mono-materiales.


El ecodiseño reduce costos operativos futuros y facilita el cumplimiento de normas como la Ley REP.

b) Optimizar la cadena de abastecimiento

La circularidad comienza en las compras.
Las empresas pueden:

  • Incorporar criterios ESG en la selección de proveedores.
  • Priorizar insumos reciclados o reutilizables.
  • Exigir trazabilidad y fichas de reciclabilidad.
  • Reducir materiales difíciles de valorizar.

Proveedores alineados con circularidad simplifican la operación y disminuyen riesgos.

c) Mejorar la eficiencia interna y reducir pérdidas

Antes de reciclar, es clave evitar generar residuos. Esto incluye:

  • Identificar puntos de pérdida en procesos productivos.
  • Implementar mejoras en logística, almacenamiento y manipulación.
  • Reducir mermas y consumos innecesarios.
  • Establecer circuitos internos de recolección diferenciada.


Medidas simples pueden reducir costos en pocos meses.

d) Valorizar residuos y generar nuevos recursos

El residuo deja de ser un problema cuando se convierte en un insumo.
Algunas estrategias:

  • Reutilizar materiales dentro del mismo proceso.
  • Establecer simbiosis industrial con otras empresas.
  • Transformar residuos orgánicos en compost o energía.
  • Recuperar nutrientes o materiales para nuevos productos.
  • Trabajar con gestores autorizados que agreguen valor.


La valorización genera ahorros y puede abrir nuevas líneas de negocio.

e) Fortalecer el cumplimiento normativo y la trazabilidad

La circularidad está directamente vinculada a normativas como:


Contar con sistemas de trazabilidad, declaraciones correctas y procesos claros evita sanciones y mejora la relación con comunidades e inversionistas.

f) Capacitar a los equipos para sostener el cambio

Nada de esto funciona sin personas preparadas.
Áreas como operaciones, compras, logística, calidad, sostenibilidad y cumplimiento deben entender:

  • La lógica de la economía circular
  • Cómo gestionar residuos y subproductos
  • Cómo operar bajo la Ley REP
  • Cómo identificar oportunidades de eficiencia

La circularidad es necesaria para cumplir con la regulación, mantener trazabilidad y evitar sanciones. Es un camino posible, estratégico y cada vez más urgente.

Para las empresas chilenas, la economía circular dejó de ser una tendencia o un ideal ambiental; hoy es una estrategia empresarial completa, que articula cumplimiento normativo, eficiencia operativa, reducción de costos y fortalecimiento reputacional.

Avanzar hacia la economía circular implica transformar desafíos en oportunidades y permite a las organizaciones:

  • Reducir costos operativos asociados a insumos, disposición final y logística.
  • Mejorar la eficiencia, optimizando procesos y evitando pérdidas de materiales y energía.
  • Disminuir riesgos regulatorios, especialmente en el marco de la Ley REP y los estándares ESG.
  • Incrementar la competitividad, respondiendo a nuevas exigencias de clientes, mercados e inversionistas.
  • Fortalecer la relación con comunidades e instituciones, demostrando responsabilidad y gestión ambiental real.


En un país que avanza hacia metas ambientales más exigentes, adoptar la economía circular
contribuye directamente al desarrollo sostenible de Chile y al bienestar de las generaciones que vienen.

Referencias y links de interés 

1. Estado del Medio Ambiente – Ministerio del Medio Ambiente (Chile)

Portal oficial con capítulos de residuos, institucionalidad, economía circular, cambio climático y más.
https://sinia.mma.gob.cl/estado-del-medio-ambiente/

2. Ley N° 20.920 – Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor)

Texto oficial de la Ley REP en la Biblioteca del Congreso Nacional.
https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1090894

3. INE – Informe Anual de Estadísticas del Medio Ambiente 2024

Estadísticas oficiales de residuos, reciclaje, emisiones, biodiversidad y recursos naturales en Chile.
https://www.ine.gob.cl/docs/default-source/variables-basicas-ambientales/publicaciones-y-anuarios/informe-anual-de-medio-ambiente/informe-anual-de-estadisticas-del-medio-ambiente-2024.pdf

4. UNEP – Global Waste Management Outlook 2024

Informe internacional más reciente sobre tendencias de residuos y gestión global.
https://www.unep.org/resources/global-waste-management-outlook-2024

Indicadores emergentes en sostenibilidad: ¿Qué viene para 2026?

A medida que la sostenibilidad deja de ser un valor agregado para convertirse en un eje estratégico, las exigencias hacia las empresas aumentan. No solo desde la ciudadanía y los inversionistas, sino también desde los reguladores.

En este artículo te contamos qué indicadores emergentes están ganando fuerza, qué marcos internacionales están guiando estas exigencias y qué podríamos esperar en materia de reporte y cumplimiento para 2026.

Un poco de contexto: ¿Qué está empujando esta transformación?

  1. Crisis climática: los impactos del cambio climático ya no son una predicción, sino una realidad operativa para empresas y gobiernos.
  2. Exigencias del mercado global: tratados internacionales, acuerdos comerciales y grandes compradores están empujando estándares más altos.
  3. Estrategias nacionales: como la Ley Marco de Cambio Climático (Ley N° 21.455), que fija metas concretas y obliga a sectores clave a planificar su descarbonización.

Indicadores que están cobrando protagonismo

Aunque no todos son aún exigibles, estos son los indicadores que están siendo discutidos en instancias regulatorias, mesas técnicas o reportados de forma voluntaria por empresas líderes:

  • Emisiones de GEI Alcance 3: aquellas asociadas a proveedores, transporte y uso de productos.
  • Huella hídrica: no solo consumo total, sino intensidad por unidad producida.
  • Circularidad: % de materiales reciclados o reutilizados en procesos.
  • Índice de exposición climática: qué tan vulnerable es una empresa ante eventos extremos.
  • Indicadores sociales: brechas salariales, diversidad, relación con comunidades.
  • Riesgos de transición climática: costos proyectados ante nuevas regulaciones o precios de carbono.


Marcos de referencia internacional que están influyendo

Varios marcos internacionales están guiando la definición de estos nuevos indicadores. Algunos de los más influyentes son:

  • TCFD (Task Force on Climate-Related Financial Disclosures)
  • CDP (Carbon Disclosure Project)
  • GRI (Global Reporting Initiative)
  • SASB (Sustainability Accounting Standards Board)
  • ISSB (International Sustainability Standards Board)
 

Chile ha comenzado a alinear su estrategia con estos estándares, y la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ya exige reportes climáticos bajo la lógica TCFD para algunas empresas.

Indicadores de sostenibilidad obligatorios en Chile

Si bien los indicadores emergentes amplían el enfoque de sostenibilidad, existen actualmente métricas que las empresas en Chile deben reportar por normativa. Aquí te compartimos una guía rápida con los principales:

1. Emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero)

Las empresas están obligadas a reportar sus emisiones de gases contaminantes a través del RETC (Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes). Esto incluye CO₂, CH₄, entre otros compuestos regulados.

2. Consumo de agua

Debe ser informado especialmente en procesos de evaluación ambiental, y en sectores productivos regulados. El objetivo es monitorear el uso responsable de recursos hídricos.

3. Residuos peligrosos y no peligrosos

Las organizaciones deben declarar sus residuos al SIDREP (Sistema de Declaración de Residuos Peligrosos). Esta plataforma permite a la autoridad monitorear la generación y disposición de residuos industriales.

4. Consumo de energía

Debe reportarse a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y a través de diagnósticos energéticos. Algunas empresas deben implementar planes de gestión energética.

5. Cumplimiento Ley REP (productos prioritarios)

Los productores e importadores de productos prioritarios deben declarar cantidades y sistemas de gestión asociados en el SIDREP, cumpliendo con las metas establecidas por la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP).

6. Aguas servidas y efluentes líquidos

Empresas que generan efluentes deben reportar volúmenes, tratamientos y cumplimiento de normas ante la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) o autoridad sectorial correspondiente.

¿Qué viene para 2026?

Todo apunta a que el reporte de sostenibilidad dejará de ser voluntario para empresas medianas y grandes. La CMF ya lo está exigiendo al sector financiero y podría ampliarse. Además:

  • Se espera la incorporación obligatoria de indicadores de adaptación al cambio climático.
  • La huella hídrica podría integrarse como estándar obligatorio en sectores intensivos en agua.
  • La Ley REP ampliará sus productos prioritarios, incluyendo textiles, plásticos de un solo uso y otros.
  • Avances en taxonomías verdes podrían guiar inversiones hacia actividades con impacto ambiental positivo.
 

¿Qué pueden hacer hoy las empresas?

  1. Capacitar a sus equipos en sostenibilidad y gestión de indicadores.
  2. Implementar sistemas de medición temprana para huella hídrica, carbono y circularidad.
  3. Adoptar marcos voluntarios de reporte, como GRI o TCFD.
  4. Colaborar con su cadena de valor para mapear riesgos y oportunidades compartidas.
 

Referencias y links de interés

Indicadores emergentes internacionales


Indicadores en Chile

Ley REP en Chile: lo que toda empresa debe saber (y cómo convertirla en una ventaja)

          ¿Qué es la Ley REP y por qué debería importarte?

En 2016, Chile dio un paso importante hacia una economía más sostenible al promulgar la Ley N° 20.920, conocida como Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor). Esta ley obliga a las empresas que ponen productos en el mercado a hacerse cargo de los residuos que generan, desde el diseño del producto hasta su recolección y valorización.

La Ley REP no surge de la nada. Es parte de un proceso global que busca pasar del modelo lineal “producir, usar y desechar” a uno más circular, donde los materiales se recuperan y los residuos se reducen.
Países como Alemania, Japón y Canadá han aplicado leyes similares desde los años 90. Chile adoptó este marco con foco en su realidad productiva, ambiental y territorial.

Pero esto es lo relevante:

No es solo una ley ambiental. Es una ley operativa.

Obliga a las empresas a revisar cómo compran, cómo operan, cómo reportan y cómo gestionan su impacto.

Actualmente, la Ley REP aplica a siete productos prioritarios, lo que significa que están sujetos a exigencias específicas de recolección, valorización y reporte:

  • Envases y embalajes
  • Neumáticos
  • Pilas
  • Baterías
  • Aparatos eléctricos y electrónicos
  • Aceites lubricantes
  • Textiles (incorporados oficialmente en 2025 por la Resolución Exenta N° 03914/2025)
 

Esto afecta directamente a productores, importadores, comercializadores, consumidores y empresas que utilizan materiales regulados como parte de su operación.

En resumen: si tu empresa pone productos en el mercado chileno u  opera con materiales sujetos a esta regulación, la Ley REP ya te afecta o te afectará pronto. Y no prepararse es un riesgo tanto legal como operativo.

¿Y los residuos peligrosos? ¿Están cubiertos por la Ley REP?

No exactamente.

Aunque la Ley REP regula productos prioritarios que generan residuos postconsumo, los residuos peligrosos tienen su propia normativa específica, con obligaciones y fiscalización aparte.

En Chile, los residuos peligrosos están regulados por el Decreto Supremo N° 148/2003, que establece cómo deben ser identificados, almacenados, transportados y tratados.

Esto incluye residuos que sean:

  • Tóxicos
  • Inflamables
  • Corrosivos
  • Reactivos, entre otros.
 

Entonces, si una empresa trabaja con aceites lubricantes, pilas, baterías, productos electrónicos o químicos, podría estar sujeta tanto a la Ley REP como a la regulación de residuos peligrosos, dependiendo del tipo de residuo que se genere.

Importante:

Cumplir con la Ley REP no exime a una empresa de cumplir con la normativa sobre residuos peligrosos si aplica. Ambas pueden coexistir y requieren equipos preparados para gestionarlas correctamente.

         ¿Qué implica cumplir con la Ley REP en la práctica?

Cumplir con la Ley REP no es solo «contratar a alguien que se lleve los residuos».

Implica una serie de obligaciones operativas, legales y administrativas que requieren preparación interna, seguimiento técnico y una estrategia clara.

 Aquí resumimos lo esencial:

1. Inscripción en el Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC)

Todas las empresas obligadas deben registrarse en el sistema oficial de seguimiento del Ministerio del Medio Ambiente.
Sin inscripción, no hay forma de operar legalmente bajo REP.

2. Reportes anuales obligatorios

         Se deben reportar:

  • Cantidades de productos puestos en el mercado
  • Tipos de residuos generados
  • Cumplimiento de metas de recolección y valorización

Esto exige tener control de inventario, trazabilidad y responsables internos bien formados.

3. Cumplimiento de metas específicas

Cada producto prioritario tiene metas que aumentan progresivamente en el tiempo (porcentaje de recolección y valorización).
Por ejemplo, una empresa obligada por envases y embalajes debe cumplir con metas que van desde el 5 % al 60 % en los próximos años, dependiendo del tipo de material.

4. Afiliación a un sistema de gestión

Puedes:

  • Adherirte a un sistema colectivo (como ReSimple, ProREP u otros), o
  • Diseñar tu propio sistema individual, más costoso pero con control total.
 

Pero ojo: incluso si externalizan parte de la gestión, la responsabilidad legal sigue siendo tuya.

5. Contratación de gestores autorizados

Toda empresa debe trabajar con transportistas, recicladores y plantas de tratamiento autorizados por el MMA. No sirve cualquier proveedor. Y si no se verifica, hay riesgo de incumplimiento indirecto.

6. Sanciones si no cumples

Multas que pueden superar los $300 millones, suspensión de actividades o pérdida de licencias. Además de eso, incumplir daña la imagen ante inversionistas, clientes y comunidades.

De la obligación a la oportunidad: sostenibilidad como ventaja competitiva

Sí, cumplir con la Ley REP es obligatorio.
Pero las empresas más visionarias no se quedan ahí.

Están aprovechando esta exigencia como una palanca para rediseñar procesos, reducir costos y diferenciarse en el mercado. Formar equipos internos en sostenibilidad permite no solo cumplir, sino también:

  • Reducir costos operativos, al rediseñar envases, mejorar compras o hacer más eficiente la gestión de residuos.
  • Evitar riesgos legales, sanciones y pérdidas de reputación.
  • Conectarse mejor con inversionistas, licitaciones y mercados internacionales, que ya exigen criterios ESG.
  • Fortalecer la cultura interna, integrando la sostenibilidad en las decisiones diarias.
 

Esto se logra cuando las personas entienden la norma, los procesos y las oportunidades que hay detrás.

 Referencias

  1. Ministerio del Medio Ambiente (MMA) – Ley N° 20.920 sobre Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento al Reciclaje

  2. Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) – Estándares y lineamientos para auditores externos Ley REP

  3. Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC) – Casos de empresas adheridas a Acuerdos de Producción Limpia (APL)

  4. RETC – Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (MMA) – Información sobre la Declaración Jurada Anual de residuos

  5. Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (ENRO) – Ministerio del Medio Ambiente (2021)

  6. Ley REP: Estado de avance e implementación – Presentaciones públicas y documentos técnicos del MMA (2023–2025)

  7. Fundación Chile / Plataforma LeyREP.cl – Material de difusión sobre actores, productos prioritarios y fechas clave

Descarga aquí nuestra infografía gratuita sobre la Ley REP

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    Redujo en un 48 % el uso de agua fresca implementando recirculación.
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    Mejoró procesos de secado, iluminación y calderas tras capacitación técnica.
    Resultado: eficiencia energética y reducción de costos.

     

  • Empresas del APL (Acuerdo de Producción Limpia)

    Lograron ahorros de $1.300 millones en 6 meses optimizando agua y energía. Fuente: El Desconcierto, 2025.

     

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🔗 Links de interés sobre sostenibilidad en Chile

  • Sistema de recirculación de agua en Los Bronces (Anglo American) – Consejo Minero
    Ver aquí

  • Empresas chilenas y Acuerdo de Producción Limpia – Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático
    Leer nota oficial

  • Empresas chilenas y economía circular: ahorro más de $1.300 millones – El Desconcierto
    Leer artículo

  • Guía de Eficiencia Energética para la Agroindustria del Maule – MauleAlimenta
    Descargar PDF

  • Minera El Abra alcanza 95 % de recirculación de agua – Informe de Gestión 2023
    Revisar informe

  • AmCham Chile – Nota sobre Minera El Abra y recirculación de agua
    Ver nota

  • Energías renovables en la agroindustria chilena – InvestChile
    Leer artículo

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